Cuarto mes de embarazo

Empiezan a remitir las molestias matutinas y a ser sustituidas por otras causadas por el aumento de peso.

Entre las semanas trece y catorce de embarazo ya no sentirás las naúseas tan características y que te llevan acompañando ya tres meses cada mañana. Ahora las molestias se desplazan a lo más físico. El útero alcanza el hueso del pubis y comienza a aumentar el volumen del vientre y la cadera. Y la zona de alrededor se resiente. Debido a la presión puede que el tránsito intestinal sea más lento, por lo que no esta de más aumentar las dósis de fibra. También se sentirán ganas de orinar cada menos tiempo, pero no hay que reducir el consumo de agua. No es que bebas mucho, es el reflejo de la presión en tu vejiga.

El flujo sanguíneo aumenta, porque ahora se mueve sangre para dos. Esto tendrá un efecto muy positivo en tu piel, que lucirá más jóven y radiante. Hay que cuidar la piel de la zona del vientre, pues va ensanchándose poco a poco y pueden aparecer estrías. Es tan fácil como mantenerla hidratada constantemente, no te canses de las cremas o el aceite de rosa de mosqueta.

Es ya alrededor de la décimo quinta semana de embarazo que empiezas a notar que tu ropa no te sirve. Puedes optar por trajes más anchos, pantalones con elástico o arreglarte algo de ropa. O puedes empezar a visitar las tiendas de ropa premamá, tan a la moda siempre.

En la décimo sexta semana todo va igual, salvo que tus cuidados sobre los movimientos que realizas deben aumentar. El bebé lo nota todo, e igualmente reacciona. Empezarás a sentir sus patadas y movimientos, aunque no lo creas es él, que busca colocarse lo más comodamente para esperar hasta que salga al exterior.

Es posible que ya, en esta semana diecisiete, empieces a soñar con tu bebé. Suele ocurrir pues es más fisicamente obvio lo que esta ocurriendo y tomas conciencia de lo que pasa. Los miedos, que siempre han estado ahí, comienzan a tener fuerza y las ganas de que todo vaya y los cuidados que aumentas día a día se manifiestan tanto consciente como inconscientemente.

En lo que respecta al bebé, durante este inicio de segundo trimestre de embarazo, ya podrás oir sus latidos. Tiene incluso en ocasiones algo similar a hipo y ha desarrollado uñas y huellas dactilares.

Ahora su aspecto comienza a ser verdaderamente el de un bebé. Su tamaño no supera la palma de una mano de mujer y no pesa más de 200 gramos sin embargo ya esta totalmente formado y comienza a crecer de forma proporcionada. Al principio la cabeza suponía casi el doble que el resto del cuerpo, ahora todo empieza a igualarse. Los sentidos están desarrollándose por momentos. La luz puede llegar a molestarle, comienza a distinguir sabores de lo que toma mediante el líquido amniótico, escucha los sonidos de su entorno e incluso comienza a distinguir voces. Así, es muy bueno que el entorno más familiar le hable para que empiece a reconocer, aunque sea mediante el oido, a quienes verá cuando salga fuera.

Ya se puede saber el sexo pues los órganos sexuales están totalmente desarrollados. No obstante, poder decirlo con seguridad o no aún depende de la posición de que tenga el bebé dentro del útero, pues hay veces que resulta complicado distinguir.

 


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