Quinto mes de embarazo

Es el momento en que el bebé ya es tan parte de ti que sueñas con él.

Ya podía ocurrirte en el cuarto mes de embarazo, que de noche, mientras descansas, a tus sueños sólo vienen imágenes de lo que va a ser tu hijo. Pero ahora, cuando nos encontramos más cerca de terminar la gestación que de haberla comenzado, es cuando tus pensamientos se dirigen en su mayoría a lo que está ocurriendo dentro de ti. En cualquier hora de descanso tu cuerpo puede que repose, pero tu mente no. Y es ahí cuando lo verás más allá de la ecografías.

Al margen de esto, y de los cambios emocionales que se sufren, pues los sentimientos empiezan a ser tremendamente contradictorios debido a los cambios en la figura y al amor que se va desarrollando y pasando entre madre e hijo como si por el cordón umbilical andara, olvidaté de tu cintura. Estamos ya en el punto en el que el útero empieza a subir por encima del ombligo y tu piel se estira de tal manera que notarás picores constantes (no olvides nunca hidratarte al máximo).

En el inicio de estas semanas décimo octava y décimo novena de embarazo, las molestias más típicas del comienzo han remitido del todo pero han sido sustituidas por otras como la acidez de estómago. Es muy común la pirosis, sobretodo en periodos avanzados de gestación ya que cada vez el útero presiona con más fuerza diferentes órganos y uno de los más afectados es el estómago. Es por esto que aparte de molestias también se ralentiza la digestión. Tampoco te asustes si tu ombligo se aplana o incluso sale hacía afuera. Puede ocurrir y se mantendrá así hasta el parto, cuando todo tu cuerpo vuelva a la normalidad.

El peso de tu tripa hace que tiendas a echarte hacía atrás por lo que empezarán los dolores lumbares. Presta especial atención a las posturas que eliges para sentarte y para dormir para evitarte más problemas de salud que se alarguen en el tiempo.

En cuanto al feto, ya en esta vigésimo semana que supone justo la mitad del embarazo, mide más de 25 centímetros, pesa más de 300 gramos y se pasa durmiendo más de 20 horas al día. El tiempo que pase despierto el bebé ya puede oir, pues todos sus sentidos están desarrollados y empieza a memorizar tu voz y también la música, de ahí las terapias cada vez más desarrolladas del uso de la música tanto en nacidos como en no-natos. Es importante que realices ejercicios de estimulación prenatal. Puedes hablarle, ponerle música, tenerle tan en cuenta como si ya estuviera fuera, pues todo ello lo siente y le ayudará una vez nazca.

 

Su cuerpo se ha cubierto de lanugo y de vermix para proteger la piel, que sigue siendo transparente, aunque cada vez menos. A partir de la semana vigésimo primera ya se puede saber con exactitud si será niño o niña así que en esta ecografía saldrás de dudas.

Tu futuro hijo está explorando, se estira, se encoje, se agarra y aprieta el cordón umbilical e incluso puede empezar a chuparse el dedo. Todo esto, como es lógico, tú lo notarás y aunque en ocasiones puede suponerte alguna molestia, la emoción que sientes al notar cómo lo que pronto tendrás en brazos tiene inquietudes, será superior.

 


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