Fisioterapia al servicio de la Neurologí­a

La Fibrólisis Diacutánea -una técnica muy utilizada en las áreas de la traumatologí­a y la fisioterapia para aliviar el dolor- se emplea en Galicia desde el año 2004. Fue entonces cuando el fisioterapeuta Carlos Manero -alumno de uno de los creadores del método- comenzó a organizar una serie de cursos sobre la materia en la Escuela Universitaria de Fisioterapia de Pontevedra. El objetivo es formar a los fisioterapeutas gallegos y conseguir que utilicen este innovador método en sus consultas. El desafí­o más importante es, sin embargo, probar los beneficios de la técnica en el ámbito de la neurologí­a, un terreno en el que ya se está avanzando

Un equipo de investigadores del Laboratorio de Investigación de Neurofisiologí­a de la Universidad Libre de Bruselas (ULB) -del que forma parte la española Ana Bengoetxea- analiza los efectos que puede tener en el ámbito de la neurologí­a una técnica -que recibe el nombre de Fibrólisis Diacutánea- muy utilizada en las áreas de la traumatologí­a y la fisioterapia para aliviar el dolor, mejorar la cicatrización y acelerar la recuperación del paciente.

Este método innovador -que se basa en la utilización de un sistema de ganchos que permiten profundizar en áreas del cuerpo de difí­cil acceso para romper posibles adherencias entre los músculos y actuar sobre el sistema nervioso- llegó a Galicia de la mano del fisioterapeuta Carlos Manero -alumno del profesor Burnotte en Bélgica- en el año 2004, fecha en la que comenzaron a impartirse los primeros cursos sobre la materia en la Escuela Universitaria de Fisioterapia de Pontevedra.

Los cientí­ficos están comprobando que la técnica es eficaz no sólo a nivel mecánico, sino también a nivel neurofisiológico. Los primeros resultados verán la luz en un plazo de dos o tres años, ya que los datos obtenidos en el laboratorio aún no son concluyentes. De confirmarse los mejores augurios, las personas que padecen algún tipo de enfermedad neurológica, como puede ser el caso del párkinson, podrán beneficiarse de las ventajas de este método de diagnóstico y tratamiento del dolor.

Los cursos que se celebran en Galicia son fruto de un convenio entre la Universidad y Carlos Manero. í‰ste se encarga de la organización, mientras que la EU de Fisioterapia de Pontevedra cede sus instalaciones y el Colegio de Fisioterapeutas se hace cargo de la publicidad.

El objetivo es, según apunta Carlos Manero, formar a los fisioterapeutas gallegos y conseguir que estos conozcan otros métodos de trabajo y puedan aplicarlos en sus consultas. “Se dice que estas técnicas son novedosas, pero en realidad no lo son porque se utilizan desde hace muchos años. En Bélgica, los ganchos se utilizan desde hace años, y, de hecho, hay hospitales que ya los tienen incorporados”, señala el organizador de los cursos. En la comunidad gallega, salvo casos excepcionales, se organiza un curso cada año, y su acogida es cada vez mayor. En la organización colabora también Pilar Garcí­a, diplomada en Fisioterapia por la Escuela Universitaria de Fisioterapia de A Coruña.

Una de las alumnas del curso es la fisioterapeuta Cristina Carracedo, que utiliza el sistema de ganchos en su consulta. “Yo conocí­ el curso a través de un amigo que lo hizo en Zaragoza. Tan pronto empezó a organizarse en Galicia me matriculé”, dice Cristina Carracedo. “Es una herramienta muy útil, porque te permite profundizar más que con las manos. Yo la utilizo mucho, aunque la utilizaba más antes. Va muy bien para problemas musculares, de codo, de rodilla… En general, los pacientes la acogen bien, pero no a todo el mundo le gusta”, añade sobre el método.

Su creador fue el fisioterapeuta sueco Kurt Ekman, quien trabajó, durante la II Guerra Mundial, en un servicio de fisioterapia en Inglaterra. Los primeros ganchos eran muy rudimentarios, y lo único que hací­an era estirar los músculos y romper las adherencias que pudiera haber entre ellos. Con el paso del tiempo, Ekman transmitió todos sus conocimientos a uno de sus discí­pulos, Jean Burnotte, y le cedió la patente del invento para que difundiera éste por toda Bélgica -Ekman y Burnotte se conocieron por mediación del rey belga en aquel momento, Leopoldo I- y por el resto de Europa.

La técnica se introdujo en España a mediados de los años noventa -alrededor de 1996 ó 1997-, cuando se impartió en la Universidad de Zaragoza el primer curso. Fue Ana Bengoetxea, diplomada en Fisioterapia por la Universidad de Zaragoza y que en ese momento estaba cursando la licenciatura en Bélgica, quien inició los contactos.

Texto: La Opinion Coruña

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