Contractura en la espalda, consejos para aliviar el dolor

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Una contractura en la espalda nos impide realizar algunos movimientos. Es una limitación que puede tener diferentes niveles de intensidad en el dolor, inflamación o incluso bultos en las zonas más afectadas. Una contractura no sólo es molesta, también puede volverse peligrosa si no la atendemos y trabajamos para reducirla de forma rápida.

Existen diferentes alternativas para tratar el dolor de espalda y las contracturas. Un claro ejemplo son los tratamientos sindolor gel que utilizan cremas especiales con diferentes componentes que sirven como analgésico y antiinflamatorio.

Aliviar dolor de espalda

Este tipo de productos se aplican para reducir los dolores ocasionados por molestias musculares y articulares que pueden ir desde lesiones puntuales como un esguince o una torcedura, hasta golpes. Incluso aquellos dolores que aparecen después de un calambre.

Alternativas naturales contra el dolor de espalda

El gel de Arnica es otra interesante alternativa para el tratamiento de las contracturas y el dolor de espalda. Se trata de un remedio de origen natural que se aplica en forma tópica para tratar dolores musculares y articulares. Tiene efectos sobre el organismo en su totalidad, aumentando la circulación sanguínea y reduciendo la inflamación que puede ocasionarse por golpes, picaduras, mordeduras o calambres.

Calor para alivio momentáneo

La utilización de calor sirve para aliviar momentáneamente el dolor de una contractura. Puedes aplicarlo mediante una bolsa de semillas, una bolsa de agua caliente o una manta eléctrica. El calor ayuda, pero es una solución temporal ya que una vez que la zona vuelva a la temperatura normal, volverá el dolor.

Otros tratamientos en contracturas, geles y frío

Si la alternativa del calor o los remedios naturales no te convence, puedes optar por comprar gel Sindolor para un tratamiento localizado de las contracturas. Otra alternativa, especialmente útil en casos donde hay inflamación, es aplicar frío sobre la zona lesionada.

El frío es especialmente útil en contracturas ocasionadas por husos neuromusuclares sobreexcitados. El frío ayuda a mantener la inflamación y la sobreexitación bajo control.

Los automasajes

Los masajes en zonas afectadas por contracturas y dolores musculares o articulares, suelen ser una buena solución para reducir los efectos adversos. En el caso de las contracturas, lo que hay que hacer es una correcta presión sobre los husos neuromusculares, inhibiendo las terminaciones nerviosas que son las encargadas de captar y trasmitir estímulos dolorosos.
Para hacer correctamente estos automasajes, hay que palpar la zona afectada con los dedos y localizar el punto específico en donde se percibe el dolor. Una vez detectado este punto, hay que hacer presión hasta que haya una sensación de dolor “soportable”, y mantenerla presión allí hasta que la sensación desaparezca.

Repite este mismo procedimiento dos veces y verás que la contractura general descenderá de forma notable. Este tipo de masajes, que puedes hacerlo tú mismo o pedir ayuda si es una zona donde no llegamos, sirve liberando la tensión que ocasiona la contractura muscular.

Terapias profesionales

Si la contractura perdura en el tiempo, puedes contar con la ayuda de un profesional. Hay numerosas terapias que los profesionales pueden aplicar para ayudarte, desde termoterapia hasta electroterapia o técnicas de masajes terapéuticos.

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