Masajes con esferas chinas

El Kung Fu Chio –Kun Fu: movimiento, Chio: esfera-, o masajes con esferas nació en China hace cientos de años como resultado del interés de esta cultura por la salud, el bienestar y la relajación. 

Las esferas tan llamativas con sus brillantes esmaltados de diversos colores y tamaños y hermosos diseños orientales, emiten un sonido leve al agitarlas, el indicado para un masaje armonizador.

En el transcurso de ésta técnica se aplicará un masaje suave con movimientos circulares, que junto al sonido producido por el desplazamiento, calmará nuestra mente al instante, y nos llevará a un estado de relajación completo.

Para el masaje se utilizan dos esferas, cada una con un sonido diferente: una con el del Yin y otra con el del Yang, ya que se utilizan para alguna parte específica del cuerpo.

Beneficios de la técnica

  •  Combatir el estrés
  •  Insomnio
  • Problemas circulatorios
  • Problemas nerviosos
  • Problemas digestivos
  • Problemas respiratorios
  • Prevenir enfermedades
  • Tener un óptimo estado de salud

Utilización de las esferas

La que se tome con la mano derecha se la rota con sentido de las agujas del reloj, y la que se toma con la izquierda en sentido contrario. Las esferas más pequeñas se utilizan para las manos, y las de mayor tamaño espalda y pies.

Aplicaciones del masaje

La aplicación puede ser rápida o tradicional. En la primera se pasan las esferas por la espalda a la persona parada o sentada. En este caso se toman las esferas en el centro de las palmas y se frotan en dirección a los músculos, en la espalda, columna vertebral, hombros, liberando las tensiones.

En cuanto al método tradicional, se hacen rotar las esferas. En este caso, la persona está acostada, se puede ambientar el lugar con música tranquila y aromas para acompañar la relajación. Se comienza por la parte superior de la espalda, hombros, omóplatos, columna vertebral, luego la cintura, riñones, brazos, se sigue por las cervicales y la nuca, se vuelve a bajar por la columna hasta llegar a las piernas y pies. Para finalizar se puede hacer en las sienes, donde el sonido se escuchará más intenso y producirá una relajación profunda.

También se puede realizar automasajes con estas esferas. Para mimarnos un poco, podemos comenzar por las plantas de los pies, cerrando los ojos para favorecer la comunicación con uno mismo y el reconocimiento de nuestro cuerpo. La duración e intensidad del mismo varía según el tiempo de cada uno. Además, se puede masajear la cabeza, bajando hacia la nuca, pasando por las sienes.

Esta, al igual que tantas otras técnicas orientales, buscan lo mismo: bienestar general, un bienestar que nos conlleva a la felicidad que alimenta nuestra salud mental y corporal.

 

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