Las características fisiológicas del envejecimiento

Las características fisiológicas del envejecimiento

Muchos expertos en la materia consideran que una persona ingresa en la tercera edad cuando llega a los 65 años de edad, si bien todos sabemos que ese numero no tiene porque ser exacto. El envejecimiento puede ser considerado como un proceso progresivo que no todas las personas viven de la misma forma.

Hay varias maneras entre la estructura y la forma corporal de un cuerpo joven y del de un anciano. Los cambios se van dando con el paso de los años y a un ritmo distintos en cada una de las personas, para estos cambios influyen cambios como los ambientales, los factores genéticos y el entorno en que cada persona vive.

Los cambios y las limitaciones fisiológicas les llega antes a una personas antes que a otras.

Cambios en el cuerpo de las personas mayores

Durante la etapa del envejecimiento existen algunos cambios en la composición corporal, entre ellos, un incremento en la masa grasa, en especial las que envuelven las vísceras, como hígado, riñones, etc. Además, se genera una reducción en la masa muscular que genera un incremento del agua corporal total, aumentando la tendencia o el riesgo de la deshidratación, además de provoca una disminución en la masa ósea, mayor riesgo de osteoporosis y fracturas, en especial en el caso de las mujeres.

Como consecuencia de los cambios corporales y una disminución en la actividad física las personas ancianas deben ingerir una cantidad menor de calorías que en otras etapas de su vida, ya que se puede tener una tendencia a engordar.

Cambios funcionales y fisiológicos

Su aparato o sistema gastrointestinal genera una reducción de la secreción de saliva y una tendencia a tener la boca seca (xerostomía), existe un adelgazamiento o una atrofia en las encías, aumento en la pérdida de dientes. Pérdida de fuerza en los músculos de la mandibula y más fuerza en la masticación, menos potencia para triturar los alimentos.

Los ancianos pueden tener una alteración en su sentido del gusto y en la percepción de los sabores esto se debe a una disminución de las papilas gustativas.

Pueden tener una mayor tendencia al reflujo, por una menor competencia del esfinter. Pueden existir mayores niveles de disfagia o atragantamiento a nivel del esófago, esto se debe como consecuencia de una alteración del mecanismo de la deglución.

En el estómago se genera una menor secreción de los ácidos y se empieza a atrofiar la mucosa que lo recubre, así se provoca que los movimientos de propulsión de alimentos para el intestino sea más difícil y lenta.

Dentro de los intestinos también hay cambios progresivos en la mucosa dificultando el aprovechamiento de los nutrientes de los alimentos, alterando los movimientos intestinales y el reflejo de defecar, modificando la flora bacteriana del intestino grueso.

En relación al sistema reproductivo podemos decir que las mujeres tendrán una disminución de oocitos, el ovario tenderá a atrofiarse, lo que influye en la producción de progesterona y estrógeno. Estos cambios provocan problemas en el útero, la vagina y el tejido mamario.

En el caso de los hombres su próstata incrementa el estroma fribro muscular comprimiendo la uretra, su vejiga responde con hipertrofia de la musculatura de la pared.

Y, por último, no debemos olvidar que en esta etapa de la vida se genera la pérdida parcial de las capacidades sensoriales como el gusto, olfato, audición y visión.

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