Síntomas, origen y tratamiento para DESGARROS MUSCULARES

Continuamos explorando las características más importantes acerca de los desgarros musculares. En la entrada anterior, analizamos los diferentes niveles de gravedad de un desgarro muscular y los síntomas. En este apartado, nos encontramos con los denominados desgarros de tercer nivel, o desgarros graves. Sus síntomas son los más dolorosos porque las fibras musculares se han roto de forma total.

Síntomas de un desgarro de tercer grado

El desgarro muscular grave o de tercer grado presenta un dolor agudo. Habrá inflamación y se perderá la funcionalidad muscular. Es posible, si el desgarro es considerable, que haya una protuberancia o desigualdad que antes no aparecía en la zona lesionada, debido a la rotura y a una nueva ubicación en el espacio de las fibras musculares.

¿Por qué se origina un desgarro muscular?

Existen diferentes razones por las cuales aparece la lesión del desgarro muscular, y entre los más habituales encontramos:

  • Proceso de calentamiento demasiado breve.
  • No pasa el tiempo suficiente entre la recuperación de una sesión de entrenamiento y la siguiente.
  • Hay fatiga o cansancio muscular.
  • Hay debilidad en los músculos.
  • Los músculos se encuentran rígidos tensos.

¿Cómo se diagnóstica un desgarro muscular?

Un médico o fisioterapeuta tiene que revisar al paciente y diagnosticar el desgarro muscular. De esta manera se determina exactamente cuáles son los tejidos musculares que están dañados, el nivel del daño y el tiempo que se tarda en la recuperación.

Una vez diagnosticado acertadamente el desgarro muscular, la clave para una recuperación óptima es seguir al pie de la letra las indicaciones del tratamiento. Te contamos cuáles son las claves para el tratamiento en un desgarro muscular.

Tratamiento de desgarros musculares

Si hemos sufrido un desgarro leve, es posible realizar el tratamiento en casa y de manera relativamente sencilla. Suele hablarse del método PRICE, por sus siglas en inglés que refiere a:

Protect – Protección de la lesión ante daños posteriores.
Rest – Reposo durante las primeras 48 a 72 horas, y luego ir reanudando poco a poco el movimiento para evitar la pérdida de fuerza en los músculos.
Ice Packs – Utilizar bolsas de hielo sobre la zona lesionada. Esto ayuda a reducir la inflamación y los moretones. No hay que aplicar el hielo directamente sobre la piel, sino envuelto en una toalla. De lo contrario puede haber lo que se conoce como “quemaduras por hielo”.
Compress – La zona de la lesión tiene que ser comprimida con vendas. Así se contiene la lesión y se reduce más fácilmente la inflamación en el área.
Elevate – La zona lesionada tiene que estar elevada, por encima del corazón, de esta forma se puede controlar la inflamación así no se bombea sangre. También es importante mantener la contención en la zona y mantener elevada hasta que se reduzca la inflamación.

Estos son los primeros pasos que se pueden realizar en el hogar, sin demasiadas complicaciones, para reducir las lesiones y daños que origina un desgarro muscular. Sin embargo, también puede haber tratamientos más complejos que deben tomarse en cuenta cuando el nivel de lesión es más complejo. Abordaremos este tipo de tratamientos en una tercera nota acerca de los detalles a considerar para lesiones por desgarro muscular.

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