TIPOS DE DESGARROS y tratamientos para una mejor recuperación

Una de las lesiones más habituales entre los deportistas es el desgarro muscular. Se trata de una rotura parcial de las fibras musculares que puede ser ocasionada por tareas de calentamiento realizadas de manera incorrecta, sobre-exigencia en algún ejercicio, golpes o contusiones. Al ser una lesión habitual, existen numerosos tratamientos que ayudan a la recuperación. Dependiendo del nivel de la lesión, pueden requerir mayor o menor reposo y atención, pero lo importante es estar siempre atentos ante cualquier reclamo de nuestro organismo en caso de alguna lesión.

Ante un desgarro, no solamente el músculo queda afectado, sino también todo lo que rodea la zona, como el tejido conjuntivo que está alrededor de los vasos sanguíneos. De allí que el dolor sea bastante intenso. ¿Cuáles son las causas más habituales de un desgarro?

  • Un esfuerzo mal hecho o fatiga muscular intensa, en este caso la práctica deportiva excede el uso habitual del músculo y termina dañándolo.
  • Sedentarismo. Ocasiona debilitación de las fibras musculares y una mayor tendencia este tipo de desgarros.
  • Traumatismos. Los deportes de contacto tienden a ocasionar mayores desgarros entre los deportistas.
  • Desnutrición. La falta de nutrientes debilita las paredes musculares y las fibras tienden a dañarse más fácilmente.
  • Enfermedades como la diabetes.
  • Mal acondicionamiento de los músculos previo a una sesión intensa de práctica.

Formas de tratar un desgarro muscular

El tratamiento más común para los desgarros consiste en la terapia denominada RICE (por las palabras en inglés rest, ice, compression, elevation) e implica descanso, hielo, compresión y elevación. Se busca un buen descanso del músculo, utilización de hielo para disminuir la inflamación, compresión mediante vendaje y elevación del miembro para que no esté siendo forzado. Dependiendo de la gravedad del desgarro, la duración de cada una de las etapas varía de paciente en paciente.

Diferentes grados de desgarro

La intensidad del desgarro permite agrupar este tipo de lesión en tres niveles: 1 (leve), 2 (moderado) y 3 (grave). Ante los diferentes niveles de lesión, el tratamiento RICE recibe otras adecuaciones pensando en la correcta recuperación del paciente.

Mientras que un desgarro nivel 1 es el más habitual a recuperar mediante la terapia RICE, cuando entramo en un desgarro de nivel 2 o moderado, ya se requieren algunas acciones extra pensando en la mejor y más rápida recuperación. Se suelen utilizar ejercicios en pileta, estiramientos indoloros y potenciación isotónica como alternativas de recuperación extra cuando la lesión es más grave. Los deportistas tienden a trabajar cuidadosamente la recuperación de este tipo de desgarros para que luego no se resienta su rendimiento general.

En caso de desgarros de nivel 3 o graves, la fisioterapia se vuelve más compleja e intensa. Se trata de recuperar un músculo cuyos niveles de daño son altos y cualquier error en la recuperación puede ocasionar molestias a futuro o una recuperación incompleta. Las terapias incluyen el entrenamiento en piscina, los estiramientos y el denominado entrenamiento isocinético, alternando velocidades rápidas y lentas para lograr que el músculo de a poco vaya recuperando su elasticidad y amplitud de movimientos sin complicaciones extra.

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