Drenaje linfático durante el Embarazo

El embarazo es periodo en el que se producen muchos cambios en el cuerpo, incluso molestias y dolores.

La hinchazón es una de las molestias más comunes durante el embarazo. Aparece especialmente en las partes inferiores del cuerpo, es decir en los pies, tobillos y piernas, y en algunas ocasiones también  en los dedos, manos, brazos, e incluso en la cara. Aunque no hay razones para preocuparse, suele ser una dolencia que causa bastante incomodidad. La hinchazón suele aparecer entre tercer y cuarto mes de gestación y está causada por una elevada retención de líquidos. Esto es debido a los factores hormonales ya que aumenta la progesterona, que relaja los tejidos y acumula más líquidos, pero también responde a factores fisiológicos ya que el útero presiona las venas de la parte inferior del cuerpo y complica el vaciamiento de los vasos linfáticos.

Beneficios del Drenaje Linfático durante el Embarazo

El drenaje linfático es una gran ayuda en estos casos ya que

  • evita la retención de líquidos y favorece la asimilación de los mismos. El tratamiento consiste en masajes sobre la piel que estimulan la circulación y los vasos linfáticos. Esto produce una notable mejoría gracias al efecto desintoxicante que se obtiene, y es muy favorable en embarazos con complicaciones, siempre supervisado por un médico.

Además el drenaje linfático es también muy beneficioso para solventar otros problemas habituales  que se producen en el embarazo como

  • la ciática
  • el dolor lumbar
  • la pesadez en las piernas.

Es un masaje muy suave, lento y repetitivo, por lo que también ejerce un efecto antiestresante, sedante y relajante.

Aunque generalmente el drenaje linfático se realiza en las piernas y en los tobillos puede practicarse en otras muchas partes del cuerpo:

  • en la espalda, para eliminar el dolor de ciática o tratar problemas lumbares
  • en los pies, para aliviar la pesadez que se produce debido al peso de la barriga
  • incluso en el abdomen para evitar que se produzcan estrías.

Las sesiones pueden hacerse a partir del quinto mes de gestación, deben estar supervisadas por un médico, y ser realizadas siempre por un fisioterapeuta. Cada sesión dura aproximadamente 60 minutos y debe realizarse una a la semana. Es importante combinar este tipo de tratamientos con una dieta saludable y ejercicio suave para que resulte más efectivo y conseguir así, las mínimas molestias durante el embarazo.

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