
El bebé ya ha llegado y ahora toca adaptarse a la aventura de ser madre. Pero también hay algo que te preocupa: ahora que ya has dado a luz, ¿cuándo y cómo podrás empezar a recuperar la figura que tenías nueve meses atrás? Ante todo, paciencia. Paso a paso.
A nivel general, los expertos recomiendan esperar al menos unas ocho semanas antes de empezar con cualquier plan de recuperación tras dar a luz. En el caso de que te hayan practicado una cesárea, lo más recomendable es esperar hasta tres meses. Has traído a tu bebé al mundo, pero has pasado por una operación a todos los efectos y necesitas recuperarte. Igualmente, deberás tener muy en cuenta que hay tratamientos estéticos que están contraindicados durante la etapa de lactancia.
Mientras estés amamantando a tu bebé tampoco es aconsejable que emprendas ninguna dieta de adelgazamiento. Pero, ojo, eso no significa no puedas apostar por una alimentación sana y rica en nutrientes, pero baja en grasas (y especialmente en grasas saturadas).
Paciencia y metas realistas
Una vez estés preparada para empezar a recuperar tu figura, ten siempre bien presente que los remedios milagrosos no existen y que, para conseguir resultados saludables y sólidos en el tiempo, no tienen cabida los métodos muy agresivos. Sí, has ido ganando peso a lo largo de todo el embarazo, es lo normal, pero no pretendas ahora recuperar tu figura en dos semanas.
Obviamente, la mayor o menor dificultad que encontrarás dependerá del peso que hayas ganado durante el embarazo y de tu tono muscular. Cuidar la alimentación y hacer algo de ejercicio suave forman parte de cualquier plan de recuperación, pero en cualquier caso es muy importante que previamente, antes de hacer nada para empezar a perder kilos y tonificar, consultes con tu médico para asegurarte de que el momento y tus actuales condiciones son las más adecuadas. Lo ideal es que un especialista supervise tu plan de recuperación.
Ponte unas metas realistas y concédete el tiempo necesario. Los resultados rápidos no son precisamente los mejores y los más sólidos en el tiempo. Y valora según tus necesidades las opciones que tienes a tu alcance, porque junto a llevar unos hábitos saludables de alimentación y el ejercicio, a día de hoy existen tratamientos estéticos muy especializados y que están especialmente recomendados para eliminar la grasa de aquellas zonas difíciles que habitualmente se ven más afectadas por el embarazo, como el abdomen, las cartucheras o los muslos. Éste es el caso, por ejemplo, de la cavitación o ultracavitación y de la presoterapia.
¿Qué es la cavitación?
La cavitación es un tratamiento indoloro y no invasivo que actúa directamente sobre la grasa acumulada en las llamadas zonas difíciles. Su ventaja es que es una técnica que ofrece resultados muy similares a los de la liposucción pero sin tener que pasar por el quirófano, según nos explican desde el centro especializado en cavitación Germaine Goya.
Sus resultados son relativamente rápidos (no milagrosos) y es un tratamiento especialmente indicado para poder eliminar esa grasa localizada y resistente en muchas ocasiones a la dieta o al ejercicio para así poder perder peso, volumen y celulitis donde realmente se necesita.
La cavitación se realiza en varias sesiones y cada sesión dura aproximadamente unos 40 minutos. Consiste exactamente en la aplicación directa sobre la zona difícil que se desee tratar de ultrasonidos de baja frecuencia que se encargarán de disolver la grasa, transformándola en una sustancia líquida que posteriormente el cuerpo eliminará de forma natural (mediante la orina). Sin dolor y sin traumatismos.
Con la cavitación se pueden llegar a perder dos centímetros (e incluso más) por sesión, aunque siempre dependerá de cada caso y se deberán realizar un mínimo de sesiones para garantizar un óptimo resultado. Igualmente, además de la eliminación de la grasa acumulada y la celulitis, la cavitación ofrece otros beneficios como la mejora de la circulación, del tono y la elasticidad de los tejidos, y ayuda incluso a regular el tránsito intestinal.
Ten en cuenta que este tratamiento, como muchos otros, está contraindicado durante el embarazo e igualmente en la etapa de lactancia, pero puede serte de gran ayuda a la hora de emprender tu plan para recuperar tu figura. No obstante, no dejes de consultar previamente con un especialista para valorar si es el tratamiento que más te conviene en este momento.
¿Qué es la presoterapia?
La presoterapia o drenaje linfático es igualmente un tratamiento no invasivo e indoloro que promueve la eliminación de los líquidos que suelen acumularse durante el embarazo. Es una técnica que suele combinarse con la cavitación para reforzar los resultados.







