Una técnica un poco más reciente en la historia es la de aplicar calor mediante una lámpara infrarroja, la misma emite rayos infrarrojos calóricos en la zona afectada, esta acción aumenta el riego sanguíneo, estimula la relajación de los músculos y sobre todo alivia el dolor, pero cuidado, los rayos infrarrojos están totalmente contraindicados en caso de enfermedades inflamatorias agudas y otros tipos de trastornos en las arterias y venas.
¿Como utilizar la lámpara?
Coloque la lámpara a una distancia no mayor a los cincuenta centímetros de la zona afectada; las sesiones deben prolongarse por un periodo de entre diez y veinte minutos, controle que no se pasará de este tiempo, las consecuencias pueden ser perjudiciales si nos exponemos a un periodo prolongado de tiempo bajo los rayos infrarrojos.
Debe realizar la aplicación de la lámpara por lo menos dos veces al
día, aunque esto puede variar dependiendo de la intensidad del dolor que usted sufra.
Aplicaciones con el secador
Una forma práctica y sencilla de obtener calor, es utilizar el aire caliente de un simple secador de cabello, aplique directamente ese aire caliente que expulsa el aparto sobre la zona afectada.
Bolsas de agua caliente
Otra forma sencilla, es usar envuelta en la zona afectada una bolsa térmica o comúnmente conocidas como bolsas de agua caliente.
Esta forma de obtener calor es muy cómoda, ya que al envolverla produce un efecto mayor por un tiempo más prolongado.
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