Tras la llegada del tabaco a España, llegado de las Américas, el rumor de que se había descubierto un instrumento con el que se podía exhalar humo por la boca llamó la atención de todos los europeos que hasta ese momento no habían escuchado algo igual.
Pero la expansión fuera de las fronteras de España sería inminente, algo que también fue ayudado por las colonizaciones en otras tierras siglos después.
El ejército inglés por ejemplo se aficionó al fumar cuando conquistaron la isla de Cuba en el año 1762. Allí prueban el habano, y se aficionan tanto a ello que vuelven a su país con una buena provisión de cigarros y el hábito de fumarlos.
Los franceses se habitúan a este hábito cuando invaden España las tropas de Napoleón. Durante la gran época que se pasan en España, los franceses conocen y fuman los cigarros, su líder, Napoleón, no fuma cigarros, pero sí rapé, y sus soldados aprenden a forma de la forma española.
Para los holandeses, les llega la hora de conocer el tabaco cuando las tropas españolas intervienen en la guerra de la independencia del país, en lo que se conoce que se pasaban este producto por varios mandos, no solo el español, ya que los ingleses y los irlandeses también disfrutaron del tabaco.
Como ven, la propia historia ayudó a que el cigarro poco a poco se fuera convirtiendo en un arte muy conocido, y entre guerras y guerras, los soldados empleaban el tiempo en fumar y compartirlo con los demás, por lo que no se dejaba de fumar.










