Una altura de 1,68 y un peso de 53 kg parecen medidas ideales para cualquier mujer. Pero esta figura tan bella puede suponer que se tenga un embarazo de riesgo, con necesidades d más controles y con más precauciones en el parto. Este estudio se ha realizado recientemente en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada.
Para estudiar el efecto, el equipo analizó el embarazo de 3016 mujeres, analizando el peso de todas en los que el 86,1% tenían peso normal, el 8,3% obesidad y el 5,5% delgadez extrema. Las mujeres más delgadas eran significativamente más jóvenes que el resto.
En las más delgadas se da una complicación llamada oligohidramnios, una reducción del líquido amniótico en la recta final del embarazo. ya que si la mujer está más delgada come menos, por lo que el feto tampoco se alimenta suficiente, como el líquido amniótico es la orina del feto es obvio ke si orina menos el líquido amniótico se reduzca. Las mujeres con este problema tienen más opciones de dar a luz a fetos muertos o de que el bebe tenga que ser llevado a la UVI.
Para evitar esta situación habría que incrementar en un par de visitas más al ginecologo de las mujeres delgadas, sobre todo en la recta final del embarazo.
También hay que centrarse en que la dieta de una mujer embarazada no debe bajar nunca de las 1500 calorías, algo complicado para personas con delgadez extrema. Sobre todo que no falten ni vitaminas ni hierro.










