Los cambios fisiológicos que se generan durante el embarazo constan de diferentes visibilidades. Si tomamos los análisis de rutina durante el primer trimestre, la serie roja se comporta normalmente. Sin embargo, en los últimos tres meses surge la denominada anemia fisiológica del embarazo; hay un aumento del volumen plasmático para abastecer a todo el sistema circulatorio. La piel es uno de los órganos que realiza los cambios visibles, presentándose el Cloasma Gravídico; una determinada pigmentación en el rostro que desaparece al final de la gestación, lo mismo ocurre con las areolas de los pezones y la famosa línea alba del abdomen.
Si observamos la postura de la gestante, esta sufrirá un desplazamiento de las vértebras lumbares y las dorsales, el objetivo es soportar el peso del bebe y el útero que se encuentra aumentado cada vez más, conforme pasen los meses.
En relación al aparato digestivo este presenta durante el primer trimestre cambio como constipación, aumento de la sensibilidad hacia determinados olores y gustos. Por su parte, en el aparato respiratorio nos encontramos que se necesitara de oxígeno para el bebe y la placenta, con frecuencia la mujer encinta se queja de una disnea ocasionada para cumplir las funciones antes nombradas, la cual es perfectamente normal.
El sistema urinario va a sufrir un estrés por el aumento del útero y feto, se dilatan los uréteres estos están comprimidos provocando que el flujo renal vaya en aumento. Si bien al principio, el análisis de orina que solicita el medico puede ser normal se realizarán los cuidados necesarios para evitar posibles patologías, como infecciones urinarias causantes de parto prematuro, toxemias, etc.
En relación al útero, este sufre un aumento de tamaño que por el embarazo debería llegar a los 36 cm, si la estante es primigesta, las paredes abdominales estarán más firmes, a diferencia de la mujer multípara donde encontramos determinada laxitud en la pared uterina y abdominal.
Por último, si visibilizamos el cuello del útero veremos que este cambia de consistencia, es como si se tactara los labios juntos. La primigesta posee un cuello cerrado a diferencia de la mujer multípara que el orificio cervical externo posee la marca de los otros embarazos.





