¿Por qué aparece la tendinopatía de Aquiles?
La tendinopatía de Aquiles no tiene una única causa. Suele aparecer cuando las demandas repetidas superan temporalmente la capacidad del tendón para adaptarse.
Hablar de “la causa” puede llevar a explicaciones demasiado simples. Lo más útil es revisar cambios de carga, capacidad de la pantorrilla, recuperación, antecedentes y factores de salud.
- los aumentos bruscos de carrera, saltos o cuestas son un desencadenante frecuente
- la carga total importa más que un único gesto aislado
- calzado, técnica o pisada pueden influir, pero rara vez explican el problema por sí solos
- algunas condiciones de salud pueden modificar la capacidad del tendón
1. Aumentos rápidos de carga
Una de las situaciones más habituales es aumentar demasiado deprisa la demanda sobre el tendón:
- más kilómetros de carrera;
- más días de entrenamiento;
- más cuestas;
- más sprints;
- más saltos;
- volver al deporte después de una pausa;
- iniciar de golpe una actividad nueva.
El problema no es que correr o saltar sea “malo” para el Aquiles. Al contrario: el tendón necesita carga para mantener y recuperar capacidad. El riesgo aumenta cuando la dosis supera claramente lo que puede tolerar en ese momento.
2. Poca capacidad de la musculatura de la pantorrilla
Gemelos y sóleo producen gran parte de la fuerza que se transmite por el tendón de Aquiles. Si su capacidad está por debajo de las demandas de la actividad, una sesión que antes era tolerable puede convertirse en excesiva.
Por eso la rehabilitación actual suele incluir trabajo progresivo de elevaciones de talón y otras formas de fuerza de pantorrilla.
3. Recuperación insuficiente
El tendón necesita tiempo para adaptarse entre estímulos. Varias sesiones exigentes muy seguidas, cambios simultáneos de volumen e intensidad o dormir y recuperar mal pueden reducir el margen disponible.
No existe una regla universal de “X horas de descanso”; depende de la carga y de la persona.
4. Rigidez o limitaciones de movilidad
En algunas personas puede existir una movilidad de tobillo reducida o rigidez de la cadena posterior. Esto puede modificar cómo se distribuyen las cargas, pero no significa que toda tendinopatía se deba a “gemelos acortados” ni que estirar sea siempre la solución.
En la tendinopatía insercional, forzar mucha dorsiflexión puede incluso aumentar la compresión sobre la zona dolorosa.
5. Calzado y cambios de calzado
Cambiar de un calzado con mayor altura de talón a otro muy plano, modificar mucho la rigidez de la zapatilla o introducir un modelo distinto puede cambiar la demanda sobre el Aquiles.
Eso no convierte al calzado en la causa universal. Muchas personas usan el mismo modelo sin problemas y una misma persona puede tolerar distintos zapatos cuando el tendón tiene suficiente capacidad.
6. Cuestas, terreno y tipo de entrenamiento
Subidas, bajadas, trail, superficies irregulares, aceleraciones y trabajos pliométricos modifican la carga del tendón. Introducir varios cambios a la vez dificulta saber qué dosis fue excesiva.
Una progresión más sencilla consiste en cambiar una variable cada vez y observar la respuesta.
7. Antecedentes de lesión
Haber tenido síntomas previos en el Aquiles puede aumentar la probabilidad de recurrencia, especialmente si se volvió a la actividad antes de recuperar fuerza y tolerancia suficientes.
Una ausencia de dolor puntual no garantiza que el tendón haya recuperado toda su capacidad.
8. Factores de salud
La guía clínica actual recomienda valorar también factores personales y sistémicos. Algunas enfermedades metabólicas o inflamatorias y determinados medicamentos pueden influir en la salud del tendón.
Si los síntomas aparecen sin un cambio claro de actividad, afectan a ambos lados, son muy persistentes o coinciden con cambios de medicación, conviene comentarlo con un profesional sanitario.
Mitos que conviene dejar atrás
“La mala hidratación causa la tendinitis”
Mantener una hidratación adecuada es importante para la salud y el rendimiento, pero no hay base para presentar la deshidratación como causa principal de una tendinopatía de Aquiles.
“Una dieta ácida inflama el tendón”
No existe evidencia clínica sólida para atribuir la tendinopatía a una supuesta “acidez” de la dieta.
“La pisada incorrecta es la causa”
La biomecánica puede influir, pero reducir un problema complejo a pronación, supinación o una única característica de la pisada suele ser una simplificación excesiva.
“Si duele, hay que parar hasta que desaparezca por completo”
En muchos casos se utiliza reposo relativo: se reduce la carga que irrita, pero se mantiene actividad compatible y se comienza una progresión de fuerza adecuada.
Cómo reducir el riesgo al aumentar actividad
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Cambia una variable cada vez
No aumentes simultáneamente kilómetros, velocidad, cuestas y frecuencia.
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Construye fuerza de pantorrilla
Mantener una buena capacidad de gemelos y sóleo ayuda a tolerar mejor carrera, saltos y cambios de ritmo.
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Respeta la respuesta del día siguiente
Si dolor o rigidez aumentan claramente tras una progresión, la dosis puede haber sido demasiado alta.
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Vuelve de forma progresiva tras una pausa
Después de vacaciones, enfermedad o lesión, evita recuperar en pocos días el volumen que hacías semanas antes.
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No dependas de un único factor
Calzado, técnica, movilidad y superficie se interpretan dentro del conjunto, no como culpables automáticos.
Fuentes
- Clinical Practice Guideline 2024: Achilles tendinopathy
- Guy's and St Thomas' NHS: Achilles tendinopathy
Para síntomas, diagnóstico y tratamiento consulta la guía principal: Tendinopatía de Aquiles: síntomas, causas y tratamiento.
Dudas sobre las causas de la tendinopatía de Aquiles
¿Correr causa tendinopatía de Aquiles?
Correr carga el tendón, pero no es dañino por definición. El riesgo aumenta cuando la dosis de carrera supera de forma repetida la capacidad actual del tendón.
¿La pronación del pie es la causa?
No puede afirmarse de forma general. La biomecánica puede ser una variable, pero la tendinopatía suele ser multifactorial.
¿Cambiar de zapatillas puede desencadenar síntomas?
Sí puede modificar la carga, sobre todo si el cambio es grande y coincide con un aumento de entrenamiento, pero no significa que un modelo concreto sea siempre el culpable.
¿Se puede prevenir por completo?
No. Se puede reducir el riesgo gestionando progresiones, fuerza y recuperación, pero ningún método elimina todas las posibilidades de lesión.














