Las piscinas de verano pueden convertirse en perfectos lugares para realizar rehabilitación.
Si se sufre de artritis a las sesiones de fisioterapia hay que añadirle ejercicios que ayuden a una correcta rehabilitación. El agua se convierte, una vez más, en el lugar perfecto para ello. En el agua los ejercicios son menos dañinos porque la flotabilidad del cuerpo impide cualquier agresión del mismo en cuanto a sobreesfuerzos (de ahí los mayores beneficios del aquarunning).
Por ejemplo, si se sufre en cadera y rodillas un ejercicio adecuado es apoyarse en el borde de la piscina, de canto, y oscilar la pierna de alante a atrás. Otro complementario es doblar la rodilla y levantar el muslo tanto como se pueda y estirar posteriormente la pierna, repitiendo el movimiento varias veces, siempre teniendo los dedos y los pies relajados.
Un ejercicio para los hombros consiste en levantar los brazos delante de ti siendo tapados por el agua. Después comenzar a realizar círculos pequeños, como de una pelota de beisbol y tras lo cual ir aumentando el tamaño de esos círculos.
Con el torso podemos realizar flexiones laterales. Rectos vamos moviendo la cintura de un lado hacía otro y repitiendo en secuencias de 5 a 10. No hay que agacharse, torcer ni girar.
Después de todo esto es bueno pasarse por lo que todas las piscinas de gimnasio suelen tener o incluso puede que disponga de ello en su propia casa. Una bañera de hidromasaje. Ayuda a alviar la rigidez de las articulaciones al mismo tiempo que los masajes tonifican los músculos.
Estos ejercicios, diarios o con bastante asiduidad, ayudarán a mejorar y llevar la artritis mucho menos dolorosamente.







