Consejos para evitar el dolor de rodillas

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Muchas veces hemos escuchado la frase “si no te duelen las rodillas, no estás vivo”. Esto no debería ser así. Es verdad que el dolor de estas articulaciones se da por diversos motivos, pero aquí te vamos a contar algunos consejos para que ese malestar sea cosa del pasado.

La rodilla es una articulación un poco compleja, tiene la rótula, pero además meniscos, ligamentos cartílagos y otros componentes, que con el tiempo pueden sufrir desgaste y provocar esos dolores. Además, en ella se depositan muchos músculos, siendo los principales los gemelos, y por eso el peso que recibe a diario es muy importante.

Hay que tener muy presente que la fisioterapia no es aconsejada para aquellas personas que tengan algún ligamento roto. Para ello es necesario acudir con un profesional, para diagnosticar el motivo real que causa el dolor articular.

Hay movimientos muy útiles que se han estudiado que ayudan a calmar y prevenir el dolor, aquí te contamos algunos ejercicios que puedes hacer sentado, ya sea en una silla, en tu cama o también en el suelo.

Lo primero que hay que hacer es localizar la rótula y verificar que se mueva. Una vez ubicado, podremos movilizarlo suavemente para arriba y para abajo, en sentido vertical con respecto a nuestra pierna, a fin de encontrar el punto exacto del dolor. Luego hacer lo mismo de derecha a izquierda, en sentido horizontal de la pierna, siempre con suma precaución y cuidado.

Un consejo importante a tener en cuenta: es propicio continuar masajeando la zona si es que molesta, pero si duele intensamente no. Para ello ya tendrás que consultar a un profesional traumatólogo.

Otro ejercicio sencillo que podemos hacer en nuestro hogar para calmar el dolor de rodillas es tomar un palo de escoba y utilizarlo a modo de palo de amasar. Para ello, también sentado en una silla, cama o en el suelo, vamos a pasar aplicando cierta fuerza (pero no mucha) sobre los músculos que entran y salen de la rodilla, estos son los músculos de la parte superior de la pierna (los cuádriceps) y los músculos de la parte inferior de la pierna (los gemelos). De esta forma, pasaremos el palo de la escoba masajeando ambas zonas a fin de descontracturarlas.

En este caso, tampoco se recomiendan masajear la zona con el palo de escoba para aquellas personas que tengan un edema de origen linfático.

Una vez concluido esto, podremos comenzar a realizar movimientos con la rodilla que no son tan conocidos pero que ayudan bastante y son llamados micromovimientos. En este ejercicio es recomendable estar sentado en una silla. Para realizarlo, nos tomaremos los muslos con las manos a fin de dejarlos quietos y bien sostenidos, y una vez que hayamos fijado esa posición, llevar lentamente los pies hacia afuera, dejando el talón apoyado en el suelo. Y luego volver con los pies hacia adentro, a la posición original. Repetir este movimiento varias veces nos ayudará a mover la rodilla de forma que habitualmente no lo hacemos.

Estos son algunos consejos útiles para empezar a calmar esos dolores tan molestos. ¡Lo seguimos en la próxima nota!

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