Los Baños de Vapor consisten básicamente en baños de agua muy caliente (en su estado gaseoso) alternados con duchas o inmersiones agua fría.
A través de estos rápidos estímulos calientes y fríos el cuerpo conseguimos regular el sistema térmico de nuestro cuerpo.
Estos estímulos calientes provocan que la temperatura de la piel se eleve hasta casi los 42º Celsius, lo que estimula la sudación y ayuda a eliminar las impurezas y sustancias tóxicas en el organismo presentes.
Esta alternancia de calor y frío provoca que los vasos sanguíneos se dilaten y se contraigan constantemente de forma acelerada lo que es muy beneficioso para el aumento del riego sanguíneo.
La prevención es la función principal de los Baños de Vapor, con ella conseguimos un aumento de las defensas del organismo y además se evitan las infecciones.
Molestias en las articulaciones en los casos de artrosis y patologías no inflamatorias de columna vertebral también se ven afectadas de forma positiva con Baños de Vapor.
El Baño de Vapor además es muy beneficioso para el tratamiento de rehabilitación de lesiones en articulaciones o partes blandas del cuerpo.
Cuando este por darse un baño de vapor, procure no ir con el estómago vacío, pero tampoco lleno luego de una gran comida.
Antes de entrar tome una ligera ducha y séquese bien la piel.
El primer día puede empezar con dos sesiones de por lo menos ocho minutos cada una.
Entre sesión y sesión puede salir a tomar aire fresco.
Antes de volver a comenzar con el baño de vapor, es aconsejable que descanse por lo menos unos veinte minutos.
Durante el lapso de tiempo que permanezca dentro del baño de vapor, no debe beber nada, una vez que haya salido tome agua mineral ligeramente gasificada o algún zumo de fruta cítrica.
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