Está demostrado que la obesidad es una enfermedad crónica en la que se produce un acumulo de grasa excesivo. El índice de masa corporal que indica que existe obesidad es cuando supera los 30 kg/m ² con perímetros de cintura mayores a 102 centímetros en hombres y 88 centímetros en mujeres.
Además, sabemos que la obesidad no sólo es una enfermedad, si no que ayuda a la aparición de otras como la diabetes, enfermedades cardiovasculares (sobrepeso e hipertensión) o artrosis entre otras (contraindicaciones de la obesidad).
Hay diversos factores que predisponen a ser obeso, como la dieta o hábitos de vida, entre ellos queremos destacar uno que cada vez preocupa más a la sociedad como es el sedentarismo, el cual consiste en la falta de actividad física debido a la sociedad de la «comididad».
El aumento de peso se debe basicamente a un desequilibrio entre las calorías ingeridas y las gastadas durante el día. Con esto, y aunque debemos tener en cuenta que existen otros hábitos saludables, podemos concretar que la obesidad tiene gran relación con la dieta y el sedentarismo. Si nuestra dieta aporta más número de calorías de las que gastamos realizando las actividades diarias y algo de ejercicio extra, ganaremos grasa. Si por el contrario, nos ayudamos de hábitos como andar más y usar menos el coche y además tener en cuenta que hacer deporte es importante, evitaremos tener una de las enfermedades del siglo XXI, evitaremos tener obesidad y que esta promueva en nosotros otras enfermedades asociadas a estar obeso.
Ahora bien, ¿cómo podemos luchar contra la obesidad?
Debemos tener claro que algo hay que poner de nuestra parte, y empezando por ahí, podemos abordarla de 3 maneras:
– Creando hábitos saludables y activos: con esto quiero decir que hay que tener en cuenta que ver la televisión engorda, así que hábitos como estos debemos ir acortándolos en cuanto a tiempo, en favor de dar paseos, ir a recados andando sin usar el coche.
– Además de crear hábitos, podemos poner algo más de nuestra parte, y así podemos realizar actividad física extra. El ejemplo básico es el de realizar ejercicios aérobicos (andar, correr, bicicleta, nadar, …) al menos 3 veces a la semana durante unos 45 minutos. Y es cierto que esto es lo mejor, pero también entiendo que algo aburrido, para ello podemos ayudarnos de ir acompañados con nuestra pareja o amigos o usar otra alternativa, como buscar deportes que nos motiven (baloncesto, fútbol, padel u otros deportes) o clases colectivas (como aeróbic, cardiobox, karate, bailes de salón, …) , esto no será sólo una iversión en diversión, si no también en salud.
– Una dieta equilibrada: es el otro gran factor para evitar la obesidad. Debes tener en cuenta que esto no es pasar hambre, ni dejar de comer. Si no que complementandolo con los factores anteriores, tan sólo se basa en comer moderadamente de todos los alimentos en su justa medida, y por supuesto no basarnos en comer grasas, fritos o dulces, y sí más pesados, carnes blancas (como pechiga de pollo), frutas y hortalizas, e incluso ayudarnos de alimentos que adelgazan. Ten claro que es posible adelgazar sin pasar hambre (aquí podéis ver un ejemplo de dieta) pero ayudándose de actividad física y hábitos activos y no sedentarios.
Cómo vemos la obesidad y el sedentarismo es un gran problema, pero también podemos abordarlo con algo de esfuerzo personal, una creación de hábitos activos, una dieta equilibrada y algo de actividad física divertida.










