Guías de la misma serie: amplía con ejercicios para fortalecer las piernas, un movimiento o precaución complementarios.
Para hacer ejercicios sentado o practicar cómo levantarse, la silla importa más de lo que parece. Debe permitir apoyar los pies, mantener estabilidad y acceder a un apoyo fiable. Una silla que se desplaza, gira o resbala puede convertir un movimiento sencillo en un riesgo de caída.
Cinco controles físicos antes de empezar
Esquema original, no certificación de resistencia del mobiliario. Comprueba realmente estabilidad y altura antes de usar una silla.
- Sin ruedas: evita sillas de oficina, taburetes giratorios y muebles inestables.
- Base firme: comprueba que las cuatro patas apoyan y que la silla no se balancea.
- Altura adecuada: debes poder apoyar los pies, sin quedar suspendido ni tener que deslizarte al borde.
- Respaldo y brazos: puede ser útil que tenga respaldo o apoyabrazos, según el ejercicio y las necesidades de la persona.
- Suelo despejado: sin alfombras sueltas, cables o objetos que impidan un movimiento seguro.
¿Sirven los apoyabrazos?
Depende del ejercicio. Algunas demostraciones sentadas requieren mover libremente los brazos, pero para alguien que necesita ayuda al levantarse, los apoyabrazos estables pueden ser esenciales. No los retires solo porque una ilustración muestre una silla sin ellos.
Prueba la estabilidad antes de sentarte
Comprueba que la silla no se mueve al apoyar suavemente las manos y que está situada sobre un suelo firme. No coloques objetos bajo las patas para variar la altura. Si te cuesta valorar si el mueble es seguro, pide que alguien lo revise antes de usarlo para ejercicios.
La altura y el lugar donde colocas la silla también influyen
Una silla demasiado baja puede hacer que levantarte requiera más fuerza y que tengas que inclinarte mucho hacia delante; una demasiado alta puede dejar los pies sin apoyo. No hay una altura universal: comprueba que puedas sentarte con los pies en contacto con el suelo y que al incorporarte no te veas obligado a dar un tirón. Si necesitas ayuda, prioriza mobiliario adecuado y valoración individual antes de improvisar plataformas o cojines.
Colócala en una zona de paso despejada, bien iluminada y sin alfombras móviles. Evita apoyar todo el peso sobre un mueble ligero cercano como si fuera una barandilla. Una silla apta para estar sentado no tiene por qué servir como apoyo lateral de pie: los ejercicios de equilibrio requieren una superficie firme y diseñada para soportar esa carga.
Qué silla NO utilizar
| Tipo de mueble | Riesgo o limitación |
|---|---|
| Silla de oficina con ruedas | Puede desplazarse al transferir el peso |
| Silla plegable deteriorada | Posibilidad de cierre o inestabilidad |
| Taburete alto | Pies sin apoyo y riesgo al subir o bajar |
| Silla sobre alfombra suelta | Deslizamiento del conjunto |
| Mueble ligero | No sirve como barandilla fija para ejercicios de equilibrio |
Adaptar el ejercicio, no improvisar accesorios
Si no consigues apoyar los pies, mantener la postura o levantarte con control, puede ser necesario otro mobiliario o asesoramiento profesional. No añadas cojines apilados para hacer una silla más alta sin comprobar su estabilidad. Un ejercicio con silla no implica que cualquier silla sea apta.
Demostración en vídeo: observa antes de practicar
Esta demostración de la Sociedad Española de Reumatología permite ver por qué es importante la altura del asiento y el control del movimiento. La elección de la silla es parte de la seguridad: no copies una variante sin apoyabrazos si necesitas usarlos.
Cómo empezar
Consulta la guía de levantarse y sentarse con seguridad y los ejercicios sentados del NHS. La silla estable es una condición de partida, no una garantía absoluta de seguridad.
Este artículo no recomienda marcas ni modelos comerciales sin haber comprobado sus características y uso previsto.









