3 claves para mantener tu espalda en forma tras una lesión

Los dolores de espalda son una de las molestias más frecuentes en la sociedad actual, pues es consecuencia directa de varios malos hábitos que solemos pasar por alto, como una mala postura al caminar, sentarse o mantenerse de pie, por estar en estado de embarazo, por tener demasiados pechos (en el caso de las mujeres), por practicar un deporte que requiere de esfuerzo lumbar o por haber sufrido algún accidente en el que tu espalda haya resultado afectada.

Hay varios consejos que puedes seguir para mantener tu espalda en forma, pero si ya eres víctima de algún dolor muy agudo, puedes buscar ayuda profesional: aliviar el dolor de espalda con los mejores osteópatas en Barcelona, Madrid, Valencia o Pamplona es mucho más sencillo que hacerlo por tu propia cuenta, pues automedicarse suele ser contraproducente si lo que queremos lograr es una recuperación estable a largo plazo.

 

Espalda sana tras una lesion
Espalda sana tras una lesión

¿Qué puedes hacer por tu cuenta?

  • Si tu dolencia no es mayor, puedes echar mano del frío y del calor. El hielo ayuda a controlar cualquier inflamación que puedas presentar y el calor es ideal para relajar los espasmos musculares que puedas presentar. Es importante que no apliques calor los tres días posteriores a la lesión, pues puede acentuar la dolencia y cuando lo hagas, nunca lo hagas directamente sobre tu piel. Lo ideal es conseguir una almohadilla térmica, una bolsa de agua o incluso una camiseta mojada con agua caliente. De esta manera te protegerás de quemaduras que puedan resultar más dolorosas que la lesión inicial.
  • Cuida tu postura al dormir: si tu dolor de espalda es constante y permanente, quizá te conviene revisar el estado de tu colchón, el lugar donde sitúas tus almohadas o la posición final que adoptas antes de dormir. Algunas lesiones de espalda son causa directa de un colchón vencido o de una mala postura al dormir. Un consejo muy útil es poner una almohada entre tus piernas que le ayude a tu espalda a disminuir la presión mientras duermes.
  • Al igual que la postura al dormir, es fundamental que cuides la postura al sentarte y al caminar. Tendemos a jorobarnos si somos tímidos o si somos muy altos o si no contamos con un espaldar en la silla que solemos usar, y esto desemboca en malas posturas que afectan a tu espalda y le generan lesiones. Mantén la espalda recta en la medida de lo posible y si tu trabajo te requiere sentado todo el día, asegúrate de tomar breves descansos para estirar tu cuerpo y moverte un poco.

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